De empresas y reformas

Se avecinan tiempos difíciles (más difíciles). Nuestro nuevo Gobierno, siguiendo el dictado de sus nuevos amos exteriores (que ya que nos están rescatando “por la puerta de atrás”, quieren también su cuota de poder), va a poner sobre la mesa una nueva reforma laboral. Nuevas normas que, como suele ser habitual, no satisfarán a nadie, y seguramente sólo perjudicarán a los trabajadores.

Los empresarios lo tienen muy claro: Su objetivo es contratar y despedir cuando les venga en gana, sin tener que pagar un euro. Todo lo demás les parecerá insuficiente. Su tesis es que, con un despido libre, no tendrán tanto miedo a la hora de contratar como al parecer tienen ahora, y las oficinas del INEM se quedarán vacías en un pis pas.

Pues no sé cómo lo veis vosotros, pero a mí me parece intentar apagar un incendio con gasolina…

Yo os digo: ¿Por qué no lo hacemos al revés? Cuando todo el que quiera pueda encontrar un trabajo digno, y la tasa de paro baje a, digamos, un 6%, planteemos liberalizar el despido. Perder el trabajo seguirá siendo algo traumático, pero al menos habrá cierta “garantía” de encontrar un nuevo trabajo en poco tiempo. La famosa flexiestabilidad o flexiseguridad.

Por desgracia, el problema del mercado laboral español no está en la reglamentación actual. ¿Qué más pruebas queréis de que el problema no está en el despido que tener más de un 20% de paro? Digan lo que digan, despedir es muy muy fácil en España.

No olvidemos que las indemnizaciones por despido tienen una finalidad muy concreta: Equilibrar en lo posible la relación entre cada trabajador individual y su empleador. El peligro del despido libre no es lo que harán aquellos que son despedidos sin indemnización alguna, sino lo que podrían ser obligados a hacer los trabajadores con tal de no ser despedidos (cosa que, por otra parte, ya sucede pero al menos es ilegal). Los empresarios sí tienen razón en algo: el despido libre implicaría una bajada brutal de sueldos y por consiguiente un ahorro en costes de plantilla. El despido de aquellos empleados con más antigüedad que, por lo general, tienen mayores sueldos, sería fulminante. En su lugar, contratarían a personas más jóvenes que cobrarían mucho menos. Empleo por empleo, mismo número de parados. Y yo pregunto: ¿Creéis que los sueldos en España son elevados?

Parece mentira que un mindundi como yo os tenga que decir esto: Empresarios, mirad la legislación. Si tenéis una idea de nuevo negocio, o de ampliación del que ya gestionáis, tenéis mil formas de contratar gente sin tener que hacer frente a los posibles costes de despido en caso de que la cosa vaya mal. Si queréis os digo hasta algunas: Contratación temporal, contratación por obra y servicio, creación de empresas filiales que limiten la responsabilidad… Pero el problema es más profundo, está en vosotros: No tenéis ideas de nuevos negocios, estáis estancados, sois cortos de miras.

Es difícil asumir todo esto, así que mejor echar balones fuera y culpar a los demás: A la legislación, a los trabajadores, a los mercados… Este país no necesita otra reforma laboral. Necesita una Reforma Empresarial, ¡YA!

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5 thoughts on “De empresas y reformas

  1. ¿Reforma empresarial? ¿En el país del pelotassso inmobiliario, de los señoritos de los cortijos que reciben subvenciones de fondos europeos, de los recién licenciados cuya mayor aspiración es convertirse en funcionarios, si es del ayuntamiento, mejor, de los gobiernos que recortan en I+D y en educación pero siguen dándole dinero a los curas, etc? Me parece a mí que esa reforma empresarial requiere previamente una reforma cultural en las cabezas de la gente. Empezando por un servidor, que, mal que me pese, parece ser que soy español.

  2. ¿ Y por qué no pensar en otros colores que no sean ni el azul o el rojo? qué tal el magenta? apostemos por la alternativa y no por la alternancia como viene sucediendo (que conste que el discurso no es mío…). Tenemos una cita el 25 de marzo así que está en nuestras manos!!

    • Eso díselo a los españolitos medios. Yo sólo voté una vez “rojo”, para echar a los de “azul” en 2004. El resto de veces he votado “más rojo” o “verde”. El “magenta” me parece una mariconada de color. De hecho, creo que sólo existe en las impresoras 😛

  3. Pues parece que la gente no escarmienta ni con rojo ni con azul. No se trata de un partido de tenis cuando hay otras propuestas que verdaderamente apuestan por “resolver” y no posar el culo en el trono que han dejado los anteriores rojos o azules.

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