La perversión del lenguaje

Ayer comencé a leer “Ill Fares the Land”, de Tony Judt, editado en castellano como “Algo va mal” por Taurus. En lo que llevo leído por el momento me parece un libro estupendo, pero dejadme que lo acabe antes de dar mi opinión.

He subrayado varios párrafos que me han llamado la atención, por la precisión (y concisión) con la que analizan situaciones que estamos viendo en estos últimos años. Hoy os traigo éste (precisamente el más largo), que me trajo a la memoria la rueda de prensa conjunta que dieron Rajoy y Sarkozy hace unos días, y en la que el presidente francés alababa la “valentía” de las reformas de Rajoy (nota: la traducción es propia, perdonen las disculpas):

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La “falsa precisión” de la que Maynard Keynes acusaba a sus críticos economistas aún está entre nosotros. Aún peor: Hemos pasado de contrabando un engañoso vocabulario “ético” para reafirmar nuestros argumentos económicos, revistiendo de un brillo petulante los groseros cálculos utilitarios.

Por ejemplo, cuando han impuesto recortes sociales sobre los más pobres, los legisladores de Reino Unido y Estados Unidos han llevado a gala un raro orgullo por las “duras decisiones” que han tenido que tomar. Pero los pobres votan en mucha menor proporción que otras clases sociales, así que hay poco riesgo político en penalizarles. ¿Cómo exáctamente de “duras” son esas decisiones? Hoy en día nos enorgullecemos de ser lo suficientemente duros como para infligir daño a otros. Si el uso tradicional de la palabra estuviera todavía vigente, según el cual “ser duro” consiste en sufrir el dolor en lugar de imponérselo a otros, tal vez nos lo pensaríamos dos veces antes de valorar tan cruelmente la eficiencia sobre la compasión.

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Rajoy ciertamente tenía poco que perder, con una mayoría absoluta en el Congreso y 4 años de legislatura por delante. ¿Alguien se acordará entonces de cómo, nada más ser investido presidente, hizo todo lo contrario de lo que había estado diciendo hasta ese momento? ¿Dónde está la valentía entonces?

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7 thoughts on “La perversión del lenguaje

    • El lenguaje es el arma más utilizada en la actualidad para acabar con la voluntad de las personas. Hubo un tiempo en que el ser humano dominaba con la fuerza. Entonces, el oprimido era consciente de su situación y tenía siempre en mente su lucha por la liberación. Hoy el oprimido no es consciente de estarlo, nos mienten y manipulan por todos lados: por los noticieros de la televisión elaborados desde el poder, por la prensa apesebrada, por las declaraciones hipócritas y demagógicas, por la estrategia del ventilador (lanzando la basura por todos sitios para que sucumbas y no intentes arreglar nada)… hacia el pensamiento único.

      Y todos tan contentos en su rutina.

      ¿Dónde están los líderes de opinión que piensan diferente? ¿dónde los huecos en los medios para darles cabida? ¿dónde los que apuestan por la libertad de expresión? …

      Siempre he pensado que hay algo peor que las dictaduras históricas conocidas (como la que vivieron nuestros padres, por ejemplo): aquellas otras en las que se viva sin ser conscientes de estarlo. En las primeras había posibilidad de cambio, en las segundas estamos tan adormecidos que parecemos muertos.

      • Es muy triste… Si en algo se pareca la distopía de “Un mundo feliz” a nuestro mundo actual es precisamente en esto, somos manipulados casi sin darnos cuenta, las voces disonantes se silencian, pero nos dan nuestra ración de soma después del trabajo y ya todo va bien…

  1. ¡Qué cosas más raras lees! ¡Y encima en guirufo! ¡La hostien!

    De cualquier manera, Charles Bronson también era duro, y no cabe duda de que infligía bastante dolor a los que le llevaban la contraria (en las pelis, al menos). Y, según la RAE, en español “duro” tiene bastantes acepciones válidas para un político o sus decisiones (violento, cruel, insensible, terco, obstinado, riguroso, sin concesiones, difícil de soportar…).

    Independientemente de esto, es cierto que son expertos en manipular el lenguaje a su antojo, para disfrazar la realidad y hacerla más soportable a nosotros, la masa borreguil.

    Como decía la canción: “Nos joden y nos reímos, todo marcha bien”.

    • No te creas, que mis anteriores lecturas fueron normalitas…

      Los políticos aparecen hablando de sacrificio y de medidas difíciles, cuando en realidad a ellos (y a los que los manejan en la sombra) no les supone ninguna dificultad ni ningún sacrificio. Pretenden hablar como Gandhi cuando en realidad son Charles Bronson.

      • ¡Qué va! Charles Bronson era un justiciero. Habría perseguido a los Madoff, Botines, etc hata las puertas del mismo infierno. Los políticos no le llegan ni a la suela de los zapatos a Charles.

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